2020/Enero/11. Artículo publicado en Revista bPolitics de Beers&Politics.
Del dicho al hecho. Convicciones y mitos alrededor del storytelling
FERNANDO DOPAZO
Principalmente desde la primera campaña de Barack Obama, hemos comenzado a escuchar en publicaciones de divulgación académica, medios de comunicación masiva y entre las personas vinculadas a la comunicación política (políticos, consultores, y demás), sobre el arte y la importancia de contar historias. De algún modo, hemos entronizado al denominado storytelling (tal como se lo conoce en inglés), como la nueva panacea, y casi el formato indispensable, único, para una buena y efectiva comunicación. Pero, ¿de qué se trata esto? Poner un poco de luz sobre este asunto, es lo que vamos a intentar en estas líneas.
Lo primero que debemos destacar es, que más allá de la supuesta novedad, nada de esto es del todo nuevo. De hecho, la historia de la humanidad se ha basado en transmitir conocimiento, ideas, experiencias de vida, emociones, de una generación a otra, a través del hecho de contar historias. Ha sido una forma de expresión y transmisión del conocimiento. Ha estado presente en las pinturas de las cavernas, en las narraciones orales de las culturas indígenas, en los cantos de los juglares y en las historias heroicas de todos los tiempos. Podríamos decir, siguiendo a Roland Barthes (1981), “Innumerables son los relatos del mundo… Bajo sus casi infinitas formas, el relato está presente en todas las épocas, en todos los lugares, en todas las sociedades; el relato empieza con la historia misma de la humanidad; no hay, nunca ha habido un pueblo sin relato… Todas las clases, todos los grupos humanos tienen sus relatos…”. Dicho de otro modo, el contar historias ha sido, es, y, seguramente será parte de nuestra historia como humanidad…



