Conozco a Fernando desde que fue mi profesor cuando cursaba el doctorado en Ciencia Política en Buenos Aires hace más de 20 años. Bastante menor que yo, desde entonces aprendí mucho de sus conocimientos y de la forma rigurosa y empática cómo los transmitía. Entonces yo me desempeñaba como director de un organismo de Naciones Unidas en el Mercosur.
Con los años fuímos tomando otros caminos, él se dedicó a la estrategia y a la comunicación política y en mi caso, poco después dejé la burocracia dorada y nos vimos muchas veces en Lima cuando venía por su trabajo. Junto con mi esposa Patricia, nos hicimos muy amigos. Regresé a la política y terminé siendo Canciller del Perú y seguimos muy en contacto.
Fernando es una muy buena persona, muy honesto, muy confiable y muy competente en lo que hace. Y añado algo nada menor, es muy, muy paciente con tercos como yo cuando creo tener la última palabra, por no decir, la última sentencia política. Así, resulta siendo mi psicólogo político, nos reímos y se banca mis boludeces; hablando en joda como cualquier argento.
En resumen, Fernando es una rara avis en sociedades como las nuestras y por cierto, a Patricia y a mí nos honra con su amistad
En el año 2019 tuve la oportunidad de conocer a Fernando Dopazo y la experiencia de contar con su contribución como consultor político.
Destaco de Fernando su capacidad y visión estratégica a la hora de analizar la coyuntura política del momento en la provincia de Santa Fe, distrito de la República Argentina donde tuve (y tengo) el honor de ocupar distintos cargos electivos, entre ellos, el de Gobernador.
Fernando Dopazo se integró en aquel año de manera impecable a mi equipo de trabajo, fue clave en el diseño estratégico de un sistema político-comunicacional que fue de mucha utilidad en la campaña electoral en la que coincidimos, basado en un abordaje científico metodológico adaptado a las necesidades y a los tiempos que corren.
Valoro de la experiencia con Fernando, más allá de sus virtudes como consultor, aspectos que hacen a sus valores y cualidades humanas: su capacidad de escucha, empatía, responsabilidad , honestidad y respeto.